miércoles, 23 de marzo de 2011

"El origen de la arquitectura"

El hombre necesita un lugar para descansar. Es por ello por lo que busca un prado a lo largo de un curso de agua tranquilo. La vegetación le regocija la vista; su textura delicada le atrae. Se deja caer dulcemente sobre el tapiz estriado y sueña retozar sobre este don de la naturaleza. No tiene necesidad de nada más. Pronto, no obstante, el calor del sol le quema la piel, lo cual le impulsa a buscar un abrigo. Busca, entonces, un bosque en el que se aprovecha del aire fresco bajo los árboles. Para defenderse de la lluvia y de la humedad, el hombre pronto se refugió en las cuevas, pero enseguida intentó crear una vivienda huyendo de la obscuridad y del aire insalubre de la cueva.  Algunas ramas cortadas en el bosque le sirvieron para empezar a realizar su plan. Reúne las cuatro más sólidas que puede encontrar y las dispone verticalmente formando un cuadrado. A continuación, coloca encima cuatro ramas horizontales. Añade entonces otras ramas en sentido oblicuo, juntándolas dos a dos en un punto para formar una “v” invertida. “El tejado, que debe hacer de pantalla contra el sol y la lluvia, está formado por una masa densa de hojas.
Es entonces cuando el hombre se convierte en habitante de una casa. (...) El origen de la arquitectura no es otro que la repetición de este proceso.

MARC Antoine Laugier, arquitecto teórico y jesuita que vivió en el siglo XVIII

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